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Entrevistas

Aprender jugando: así nace el videojuego de Velantis

Escenario oficina "Aprende jugando"

La ciberseguridad es uno de los grandes retos de la transformación digital en las administraciones públicas. Pero no todo depende de la tecnología. Muchas veces, los riesgos aparecen en acciones muy cotidianas: abrir un correo, descargar un archivo, usar una contraseña débil o confiar en un mensaje que parece legítimo.

Con esa idea nace “Aprende jugando”, el videojuego de Velantis pensado para acercar la ciberseguridad a los empleados públicos de una forma práctica, sencilla y cercana.

A través de una oficina virtual, el juego plantea situaciones reconocibles del día a día en las que el usuario debe tomar decisiones. El objetivo no es memorizar normas, sino aprender a identificar riesgos y reforzar hábitos seguros mientras se avanza en la experiencia.

Hablamos con el equipo que ha ideado y desarrollado este entorno para entender cómo surge la iniciativa, qué necesidades busca cubrir y cómo puede ayudar a mejorar la seguridad en los ayuntamientos.

“Pequeños errores pueden convertirse en grandes problemas”

¿Por qué la ciberseguridad es un tema clave hoy en los ayuntamientos?

Los ayuntamientos gestionan información sensible y prestan servicios esenciales a la ciudadanía. Por eso, cualquier incidente puede afectar no solo a los datos, sino también al funcionamiento diario de la administración y a la atención que recibe el ciudadano.

En este contexto, la ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivamente técnico. También tiene que ver con la forma en la que se trabaja cada día. Un correo abierto sin comprobar, una contraseña compartida o una sesión que queda iniciada pueden parecer detalles menores, pero pueden convertirse en un problema importante.

Riesgos cotidianos, no escenarios lejanos

¿Qué tipo de riesgos son más habituales en el día a día?

Los riesgos más habituales suelen ser los más cercanos: correos fraudulentos, enlaces sospechosos, contraseñas poco seguras, sesiones abiertas, archivos descargados sin revisar o dispositivos externos conectados sin precaución.

No siempre hablamos de ataques sofisticados. Muchas veces el problema empieza con una acción hecha con prisa o con exceso de confianza. Un mensaje que parece normal, una urgencia inesperada o una instrucción que llega por un canal poco habitual pueden ser suficientes para abrir la puerta a un incidente.

Precisamente por eso, el juego lleva la ciberseguridad al terreno de lo cotidiano: para que el usuario pueda reconocer esas situaciones antes de que se conviertan en un riesgo real.

El factor humano, un punto clave

¿Dónde está el mayor riesgo: en la tecnología o en las personas?

La tecnología puede tener vulnerabilidades, pero en la práctica muchas incidencias tienen su origen en decisiones humanas.

La prisa, el cansancio, la rutina o la confianza hacen que a veces se bajen las defensas. Y eso ocurre en cualquier organización. Por eso es tan importante que las personas sepan identificar señales de alerta y tengan interiorizados ciertos hábitos básicos.

No se trata de convertir a todos los usuarios en expertos en ciberseguridad, sino de ayudarles a actuar con más criterio en situaciones habituales.

El origen: hacer la ciberseguridad más accesible

¿Cómo nace la idea de “Aprende jugando”?

La idea surge de una necesidad clara: explicar la ciberseguridad de una forma más fácil de entender para perfiles no técnicos.

En lugar de plantear una guía o un documento con recomendaciones, se buscó un formato que permitiera al usuario participar, equivocarse, tomar decisiones y ver consecuencias dentro de un entorno seguro.

La gamificación ayuda precisamente a eso: convierte el aprendizaje en una experiencia más activa y más fácil de recordar. El usuario no solo lee qué debe hacer, sino que se enfrenta a situaciones y aprende desde la práctica.

¿Por qué un videojuego y no una guía?

Porque el formato cambia la forma de aprender.

Una guía puede ser útil, pero normalmente se consulta de forma puntual. Un videojuego, en cambio, permite vivir una situación. El usuario entra en una oficina, observa lo que ocurre, toma decisiones y entiende mejor por qué una acción puede ser segura o peligrosa.

Además, el juego permite trabajar con ejemplos concretos, cercanos y fáciles de reconocer. Eso hace que el aprendizaje sea más natural y que resulte más sencillo trasladarlo después al puesto de trabajo.

Una oficina reconocible

¿Por qué ambientarlo en una oficina municipal?

Porque era importante que las personas que jugaran se vieran reflejadas en el entorno.

La oficina de Tramitópolis está pensada como un espacio familiar para cualquier empleado público: puestos de trabajo, zonas comunes, impresoras, cafeteras, documentos, dispositivos y situaciones propias del día a día administrativo.

El objetivo era evitar un escenario abstracto o demasiado técnico. Cuanto más reconocible es el entorno, más fácil resulta entender que esos riesgos no son lejanos, sino que pueden aparecer en cualquier jornada de trabajo.

Aprender desde lo cotidiano

¿Las situaciones están basadas en casos reales?

Sí, parten de situaciones muy habituales: correos urgentes, accesos compartidos, uso de redes WiFi públicas, descuidos en el puesto de trabajo o dispositivos conectados sin comprobar.

También se han incorporado elementos más creativos para hacer la experiencia más dinámica, pero siempre manteniendo el foco en el aprendizaje. La idea es que el usuario se divierta, pero que al mismo tiempo reconozca comportamientos que pueden tener consecuencias en un entorno real.

Tres ideas básicas para trabajar de forma más segura

Si tuvierais que resumir la ciberseguridad en tres consejos, ¿cuáles serían?

El equipo lo resume en tres hábitos muy sencillos:

- Desconfiar de mensajes urgentes o inesperados. 

- Proteger bien accesos y contraseñas. 

- Pensar antes de hacer clic o contectar un dispositivo.

Son gestos pequeños, pero marcan la diferencia. La prevención no siempre depende de grandes medidas técnicas; muchas veces empieza por parar unos segundos y revisar antes de actuar.

La ciberseguridad también es hábito

¿Cómo se explica la ciberseguridad a perfiles no técnicos?

La clave está en no hablar solo desde la tecnología. Para muchos usuarios, la ciberseguridad se entiende mejor cuando se relaciona con hábitos concretos: comprobar antes de confiar, no compartir credenciales, bloquear el equipo, revisar un enlace o pedir ayuda si algo no encaja.

Ese es el enfoque del videojuego. Mostrar que cualquier persona, aunque no tenga conocimientos técnicos, puede contribuir a proteger su entorno de trabajo con decisiones sencillas.

El papel del juego dentro de Velantis

¿Cómo encaja “Aprende jugando” en el proyecto?

“Aprende jugando” funciona como una herramienta de concienciación dentro del ecosistema Velantis.

Velantis aporta equipos, configuración segura, soporte y medidas técnicas para reforzar los puestos de trabajo. Pero la seguridad también depende del uso que se hace de esas herramientas. Ahí es donde entra el videojuego: ayuda a reforzar la parte humana de la ciberseguridad.

La tecnología reduce riesgos, pero los hábitos diarios ayudan a que esa protección sea realmente efectiva.

Más allá del juego: cambiar pequeñas decisiones

¿Con qué os gustaría que se quedara alguien después de jugar?

Con una idea sencilla: la ciberseguridad forma parte del trabajo diario.

No hace falta saber de sistemas para actuar de forma más segura. A veces basta con detenerse unos segundos antes de hacer clic, comprobar un remitente, no compartir una contraseña o preguntar cuando algo parece extraño.

Si después de jugar una persona cambia una pequeña decisión en su rutina, el objetivo ya se ha cumplido.

Más seguridad, menos interrupciones

¿Cómo cambiaría el día a día si se aplicaran estas buenas prácticas?

Cambiaría de una forma muy práctica: habría menos incidencias, menos interrupciones y menos tiempo dedicado a resolver problemas evitables.

Cuando los usuarios identifican mejor los riesgos y actúan con más cuidado, el trabajo fluye con más normalidad. Esa es una de las ideas principales del juego: la ciberseguridad no debe verse como una barrera, sino como una ayuda para trabajar mejor y con más tranquilidad.

Conclusión

“Aprende jugando” no busca convertir a los usuarios en expertos en ciberseguridad. Busca algo más importante: que entiendan su papel dentro del sistema. 

A través de una experiencia cercana, reconocible y participativa, el juego demuestra que la seguridad no depende solo de la tecnología, sino de las decisiones que tomamos cada día. 

Y ahí es donde realmente empieza todo.